cómo escanear un documento con el móvil
Cómo escanear un documento con el móvil
Una foto de una página y un escaneo de una página son cosas distintas. La diferencia son la detección de bordes, la corrección de perspectiva y el contraste, y tanto iOS como Android hacen las tres gratis.
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Usa el escáner, no la cámara
Una foto de cámara de un documento sale torcida, con la mesa en el encuadre, con luz desigual por toda la página y con el papel grisáceo. Un modo de escaneo localiza las cuatro esquinas de la hoja, aplana la perspectiva para que la página quede rectangular, recorta todo lo que sobra y empuja el papel al blanco y la tinta al negro. La salida es un PDF, no una foto, y es muchísimo más pequeña y más legible.
Las dos plataformas lo llevan incorporado y ninguna lo anuncia bien.
- iPhone
- Notas → nota nueva → icono de la cámara → Escanear documentos. O Archivos → ⋯ → Escanear documentos para guardarlo como PDF directamente en una carpeta.
- Android
- Google Drive → + → Escanear. Lo guarda como PDF en la carpeta que elijas.
- Samsung
- La app de cámara suele detectar un documento y ofrecer un acceso rápido de escaneo en pantalla; Samsung Notes también exporta a PDF.
- Varias páginas
- Todos te dejan seguir disparando páginas dentro del mismo documento. Haz eso en lugar de crear un PDF por página y unirlos después.
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Las cuatro cosas que deciden si queda bien
La calidad de un escaneo se juega casi por completo en los dos segundos anteriores a pulsar el disparador.
- Contraste bajo la hoja
- Pon el papel blanco sobre una superficie oscura. La detección de bordes funciona encontrando el límite, y blanco sobre blanco no le da nada que encontrar.
- Luz lateral
- Una luz cenital más un móvil sujetado en alto significa que tu propia sombra cae sobre la página. Ponte de cara a una ventana, o coloca una lámpara a un lado.
- Flash apagado
- El flash produce un reventón blanco en el centro y esquinas oscuras. Empeora casi todos los escaneos.
- Llena el encuadre
- Sujeta el móvil paralelo a la página y acércate hasta que la hoja casi llene el visor. Los píxeles gastados en la mesa son píxeles que no van al texto.
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Qué hacer luego con el archivo
Lo que sale es un PDF en color, normalmente de uno a tres megas por página. Está bien para guardarlo y suele ser demasiado para subirlo, así que lo habitual son dos pasos más.
Primero, si es texto negro sobre papel blanco, pásalo a escala de grises. No hay ninguna información de color que merezca la pena arrastrar, y eso quita entre un 20 y un 40% antes de comprimir nada. Después comprime, que en un escaneo se lleva por delante otro 50–90% de forma rutinaria.
Segundo, plantéate el OCR. Un escaneo es una imagen de palabras: no puedes buscar dentro, ni seleccionar, ni hacer que un lector de pantalla lo lea en voz alta. El OCR añade una capa de texto invisible bajo la imagen, así que la página se ve idéntica pero Ctrl+F empieza a funcionar. Eso importa más de lo que parece: un archivo de escaneos en el que no se puede buscar se parece mucho a un archivo que no puedes usar.
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Cuándo usar mejor un escáner de verdad
Tres casos. Los libros encuadernados, donde la página se curva hacia el lomo y la corrección de perspectiva no puede aplanar una curva. Todo lo que necesites a alta resolución de verdad: obra gráfica, fotografías, documentos que van a imprenta. Y el volumen: cuarenta páginas por un alimentador tardan dos minutos y cuarenta páginas con el móvil tardan bastante más, por bueno que sea el resultado.
Para todo lo demás — un formulario firmado, un recibo, un documento de identidad, un certificado para subirlo a algún sitio —, el móvil no es un apaño. Es más rápido y el archivo es más pequeño.